Una breve historia del anarquismo español, 1868-1915







¿Qué es el anarquismo? 

El anarquismo no es un estado social en que no hay leyes y el caos domina todo, sino un sistema teórico político que ha tratado de establecer agresivamente lo que escribió Henry David Thoreau: "The government is best which governs least." De este modo, el conocido padre del anarquismo, el ruso Mikhail Bakunin, declaró "Even when it commands the good, [un gobierno] makes this valueless by commanding it; for every command slaps liberty in the face" (Bookchin 26). La filosofía ácrata postula que los seres humanos son capaces de llevar al cabo una sociedad de prosperidad y paz sin una estructura administrativa y artificial impuesta arriba de ellos. Esta sociedad--claramente utópica--sería entretejida por relaciones e intercambios voluntarios y también por la creencia compartida de lo bueno colectivo. "Strictly speaking, anarchism means without authority, rulerless--hence, a stateless society based on self-administration...Anarchism is a great libidinal movement of humanity to shake off the repressive apparatus created by hierarchical society" (Bookchin 17). De la misma manera en que se ve cualquier gobierno como una autoridad y así la cima de una jerarquía social, la mayoría de los anarquistas también rechazaba la existencia de Dios.

El anarquismo está vinculado frecuentemente con la violencia y el terrorismo; sin embargo, la verdad es que más gobiernos (supuestamente) democráticos e igualitarios han ejecutado a los anarquistas--a veces sin un juicio--que los anarquistas han matado por su parte. No obstante, Bakunin recomendó el uso de violencia para anarquizarse el sistema político-social que existía para cambiarlo al anarquismo. (En España, estos actos del terrorismo fueron llamados atentados.) Lo interesante es que ambos Bakunin y Kropotkin previeron una organización pequeña de liderazgo en sus épocas posrevolucionarias.

¿Por qué España? Aunque el anarquismo era un desarrollo político que tenía influencia en muchos países europeos y americanos durante la segunda mitad del siglo XIX, se puede decir sin miedo de equivocarse que solamente en España ocurría una manifestación ácrata que duraba como movimiento por más de sesenta años y representaba una verdadera amenaza para el régimen antiguo. El anarquismo español era de tan fuerza y complejidad que, a diferencia de otras manifestaciones nacionales, produjo conflictos internos entre diferentes escuelas ácratas y aun su propia ideología estética. Entre los autores canónicos de la época que participaron o coquetearon en el anarquismo español se encuentran Ramón de Valle-Inclán, Miguel de Unamuno , «Azorín» y PíoBaroja--los cuatro miembros más ilustres de la llamada Generación de '98.

El anarquismo duraba como fuerza política y social en España entre 1868 y el estallido de la Guerra Civil (1936-1939). Durante este periodo, el anarquismo era más organizado y formidable entre los años 1880 y 1915, pues la guerra mundial y luego el advenimiento de los regímenes totalitarios de Primo de Rivera (1923-1930) y de Francisco Franco (1939-1975) aseguraron que la mayoría de la resistencia política fue oprimida o eliminada. En cuanto al desarrollo prodigioso del anarquismo español, muchos historiadores han cuestionado ¿por qué ocurrió tan extensivamente en este país en lugar de otros? Como plantean Gerald Brenany Raymond Carr, el movimiento obrero ya había existido antes de la famosa llegada del anarquismobakuninista en el otoño de 1868; aún más, la resistencia dura de los industrialistas en contra de los nuevos sindicatos sólo aumentaba el alejamiento de los obreros y su creciente afinidad con el radicalismo. Además,como nos señala Carr, "Whereas socialist unionism tended to appeal to established workers, anarchism was always to attract the new recruits to industry, the rural workers caught in a strange impersonal world, and the artisan displaced and pauperized by industrialization...Sometimes anarchism seems...a protest of the members of a traditional society against the inroads of capitalism" (57). Así Carr caracteriza una gran parte de la identidad de las bases del anarquismo, pues durante la segunda mitad del siglo XIX muchos campesinos llegaban a los centros industriales de España--principalmente Madrid, Bilbao y Barcelona.

La otra manifestación del anarquismo que ocurrió en las zonas rurales de Andalucía ha sido definida como un movimiento social "primitivo" con distintas tendencias milenarias (Hobsbawm 78-9, 83). Brenan nos apunta que la ideología ácrata fue llamada sencillamente "la idea" en Andalucía y "was carried from village to villageby Anarchist 'apostles'" (157). La novela de Vicente Blasco Ibáñez, La bodega (1905), nos presenta el movimiento rural y unos de estos apóstoles llamado simbólicamente Fernando Salvatierra. En el campo, entonces, la influencia religiosa y visiones apocalípticas-revolucionarias tuvieron más que ver con lo que pasó en Andalucía que en las zonas urbanas. De hecho, muchos de los prominentes anarquistas madrileños y catalanes rechazaron catagóricamente la existencia de Dios y así era dificilísimo coordinar los programas de los movimientos rurales y urbanos. El principio ácrata de suma transcendencia era que cada sindicato oregión podía participar en el movimiento por su propia elección; de esta manera, "This freedom of choice has certainly acted often to the advantage of the Government, who have been able to suppress anarchist movements at their leisure in one province after another" (Brenan 146).

Otro factor que ayudaba el desarrollo del anarquismo español al fin de siglo era la presencia extendida de nuevos periódicos y revistas de la naturaleza política e intelectual en las cuidades. Sobre todo, la revista madrileña llamada La revista blanca publicaba muchos ensayos críticos sobre temas políticos, sociales y literarios. El historiador George Richard Esenwein ha planteado que La revista blanca era "the longest-running and perhaps most influential anarquist periodical in Spanish history" (202).



El movimiento ácrata urbano

A diferencia de otros movimientos políticos, es posible señalar con precisión cuando el anarquismo bakuninista comenzó en España. El 24 de noviembre de 1868, un agente y amigo de Bakunin llamado Giuseppi Fanelli llegó a Barcelona y organizó la primera reunión ácrata para formar una delegación de obreros españoles y luego incluirla en el comité de la AIT (la Alianza Internacional de Trabajadores). Antes de la ruptura entre Bakunin y Carlos Marx en 1871-72, la facción bakunista participaba activamente en las reuniones de la International. Y aunque Fanelli no podía hablar español, en una mezcla de francés y italiano comunicó bien a más de veinte intelectuales y líderes de sindicatos su mensaje de la maldad de autoridad política. Entre los participantes estaba Anselmo Lorenzo, el "abuelo del anarquismo español". A pesar de la barrera lingüística, Lorenzo escribió que: "No sólo nos identificamos con sus pensamientos, sino que merced a su mímica expresiva llegamos todos a sentirnos poseídos del mayor entusiasmo" (El proletariado militante 20). Antes de su regreso a Suiza, Fanelli también organizó un núcleo ácrata en Madrid. Sin embargo, según Lorenzo, los dos centros urbanos de los anarquistas no eran iguales. En esa época, Barcelona era más industrial que Madrid. De este modo, cuando una gran parte de la población se convirtió pronto al anarquismo no se debió, según Lorenzo, a la actividad madrileña, sino a la de Cataluña (El proletariado militante 32-33). Así pues entre los años 1868 y 1870, el número de socios de la rama española de la Internacional fundada por Fanelli crecía de veintiuno a más de quince mil.





Esta fotografía presenta algunos participantes de la primera reunión ácrata en España--la famosa reunión organizada por Giuseppi Fanelli (1827-1877). Fanelli era un anarquista italiano y un buen amigo de Mikhail Bakunin. Fanelli llegó a Barcelona en octubre de 1868 y se quedó hasta febrero de 1869, dejando literatura anarquista. De izquierda a derecha, en pie: Fernando Garrido, Elías Reclus, Arístides Rey y Giuseppi Fanelli. Sentado, José María Orense.

Tomado de Anarquismo y revolución en la España del XIX por Clara E. Lida, página 128.

En 2 de septiembre de 1872, Bakunin fueexpulsado de la AIT y el anarquismo perdió mucho prestigio y fuerza a través de canales populares. No obstante, el anarquismo seguía expandiéndose en los centros urbanos europeos. La actividad ácrata y la promesa de más organización obrera en Madrid y Barcelona coincidieron con la segunda guerra carlista en 1872; por causa de esta creciente radicalización y la vulnerabilidad del gobierno, mucha persecución en contra de los anarquistas españoles comenzaba en los años 1870. Algunos líderes como Anselmo Lorenzo tuvieron que exiliarse a Portugal y el movimiento se vio obligado a pasar más a la clandestinidad. En esta época la rama inició por Fanelli se dividía en varias organizaciones, a veces más vinculadas al socialismo o al sindicalismo y al anarcosindicalismo. Entre las organizaciones más conocidas eran: la FederaciónAnarquista Ibérica (FAI); el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundado en 1879; la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE), 1881-1888; y la Unión General de Trabajadores (UGT), fundada en 1888. (La famosa Confederación Nacional de Trabajo [CNT] se formó en 1910 y tenía mucha influencia antes de la Guerra Civil.)

Es curioso observar que esta aparente desorganización del movimiento ácrata se convertía en una ventaja enfrente de los varios periodos de represión estatal: cada vez que la policía o el ejército disolvió una huelga con fuerza, o un juez aprobó la pena de muerte para un anarquista con el consentimiento estatal, las varias organizaciones del movimiento se inspiraron con nuevo ímpetu y luego re-coordinaron sus esfuerzos. La postura anti-nacionalista de los anarquistas aumentaba esta elasticidad, pues la persecución de líderes sindicalistas y anarquistas en otros países servía para crecer un sentido de cofradía que se extendía a través de líneas nacionales. El caso del motín de Haymarket Square en Chicago EEUU, en mayo de 1886, fuerepresentivo de esta motriz, porque mucha protesta internacional estalló tras de las ejecuciones brutales de cuatro presuntos anarquistas, todos condenados a muerte sin prueba de su participación en el atentado.


Movimiento obrero de Chicago 1886


El motín de Haymarket y después.
Un artículo del Chicago Tribune, el 12 de noviembre de 1887.



Este artículo describe el proceso del linchamiento de los cuatro anarquistas por las autoridades. Fue un linchamiento público y algunos de los cuatro hombres--August Spies, A.R. Parsons, G. Engel y Adolph Fischer--gritaron eslóganes anarquistas antes de su muerte.






Entre los años 1880 y 1910, el mundo era testigo de mucha actividad ácrata; sin embargo, no cabe la menor duda de que los hechos que recibían la más publicidad fueron los actos terroristas--o atentados--cometidos por los anarquistas. Estos atentados no representaban la desesperación del movimiento, pues el propioBakunin ha abogado el terrorismo como parte de su programa para anarquizarse una sociedad. Unidos con huelgas generales, los atentados pueden incitar a los proletariados "as to awaken them from the apathy thought to be the result of centuries of oppression...the anarchists resorted to violence and force because they were viewed as a necessary means to an end" (Esenwein 168). Por supuesto, el terrorismo también servía para reafirmar la idea del peligro enorme representado por la anarquía desde la óptica del gobierno y del público en general, y así seguía justificando la represión atroz por las autoridades. Entre los actos terroristas más conocidos y asombrosos eran: el atentado del Teatro Liceu en Barcelona--un nuevo edificio que fue percibido por los anarquistas como un simbolo de la burguesía--en 7 de noviembre de 1893;


El Día (Madrid. 1881). 8-11-1893_Página_1

La Dinastía (Barcelona). 11-11-1893_Página_1

La Dinastía (Barcelona). 8-11-1893_Página_2

La Dinastía (Barcelona). 9-11-1893_Página_2


La Dinastía (Barcelona). 10-11-1893_Página_2

La Dinastía (Barcelona). 11-11-1893_Página_2

La Dinastía (Barcelona). 9-11-1893_Página_1

La Dinastía (Barcelona). 9-11-1893_Página_3












el atentado de la Procesión de Corpus Christi en la Calle de Cambios Nuevos en Barcelona en 7 de julio de 1896;

El Imparcial (Madrid. 1867). 8-7-1896_Página_3

El Imparcial (Madrid. 1867). 8-7-1896_Página_3

La Correspondencia de España. 8-7-1896, n.º 14.033_Página_3

La Época (Madrid. 1849). 9-7-1896, n.º 16.559



 y el asesinato de Antonio Cánovas del Castillo por un anarquista italiano en 8 de agosto de 1897. A pesar de la crueldad de estos atentados, algunos historiadores han sugerido que los primeros atentados de 1890-92 fueron actos amenazadores y simbólicos más que nada; los atentados posteriores que mataron a los ciudadanos pueden ser vistos--según estos historiadores--como una reacción en contra de la creciente brutalidad de las autoridades (véase, por ejemplo, Bookchin 121-22).









ATENTADOS ANARQUISTAS EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX


La actividad ácrata urbana se culminó en 1909 durante el dicha Semana Trágica. En julio de ese año, los anarquistas y algunos sindicatos obreros organizaron una huelga general en Cataluña; aunque la huelga tuvo mucho éxito en Barcelona y en varios pueblos catalanes, no se extendió fuera de la región. Asimismo, la represión de los obreros por la policia produjo lo que el eminente historiador Raymond Carr ha identificado como "a muddled, confused affair of street demonstrations, a strike, and an outburst of church burning... [pero] ...the Tragic Week was not a social revolution. It was a revuelta, a revolt" que debilitó al gobierno y ayudaba el establecimiento de los régimenes militares de los años posteriores (75-77).

Es importante que notemos que el programa anarquista español no se manifestaba como algo puramente político, sino el movimiento ofrecía nuevos conceptos en términos del arte y la educacción. Varios críticos y artistas ácratas--como, por ejemplo, Leopoldo Bonafulla, Teobaldo Nieva y Verdes Montenegro--formulaban una nueva estética ácrata en cuanto a las artes plásticos. Asimismo, antes de su ejecución por el gobierno, Francisco Ferrer (1859-1909) estableció la famosa y progresiva Escuela Moderna en que no existía ningunas preferencias de la clase y la doctrina religiosa no era diseminada a los estudiantes. Aunque Ferrer no era un anarquista muy pronunciado, entre sus amigos eran los anarquistas de la línea dura, Anselmo Lorenzo y Mateo Morral. En 1906, Morral tiró una bomba al rey de España y este suceso llevó al encarcelamiento de Ferrer y a su muerte tras los estallidos de la Semana Trágica. De esta manera, yo creo que una conclusión general puede ser ofrecida en que la práctica de violencia por los anarquistas--aunque un medio para lograr un fin--servía más para debilitar la implementación de sus programas más que avanzarla.


La teoría estética ácrata, según Lily Litvak.

(La mirada roja: estética y arte del anarquismo español (1880-1913). Barcelona: Ediciones del Serbal, 1988. 76-77):


a) Entre los hechos característicos que esta ética implica, está la reaparición de una función ético-social del arte. De acuerdo con ésta, se exige el reconocimiento de la clase deposeída, de su lucha social y de sus ideales en la creación artística.

b) De este hecho deriva la crítica a un arte que pretende vivir de valores puros. Tal arte se considera propio de una clase en decadencia: la burguesía.

c) Esta estética pretende liberar al arte de todo tipo de canon estético.

d) Se pretende que el arte esté inmerso en la vida y siga orgánicamente el desarrollo del hombre en su progreso a la Anarquía.

e) La estética libertaria valora más el acto creador que la obra creada...De ahí proviene una desmitificación de la obra artística consagrada, así como de los lugares donde se coleccionan: museos, salones, galerías.
f) Se postula el valor del artista espontáneo por encima del profesional.

g) Esta estética intenta liberar a la obra de arte de su calidad de mercancía sujeta a las leyes económicas de la sociedad.

h) Se considera al arte muchas veces en su contexto sociológico. Puede ser un arte individualista pero no alienado de la historia humana.

i) De esta estética deriva una noción colectiva, popular, del arte. Empleamos la palabra popular refiriéndonos a que es del pueblo, no sólo en el sentido de que éste lo origina, sino también en la manera como se propaga y como participa en sus formas de existencia.

j) Al plantearse en esta estética el problema de la naturaleza del arte destinado a estratos sociales antes excluidos, se plantea también otro concepto de "artisticidad", que se extiende a formas a los instrumentos y útiles de la vida contemporánea en rápida mutación.

k) Hay un natural desprecio a un arte que no sea "útil", y se reafirma la artisticidad de aquellos campos más incorporados a la vida social: la arquitectura, la urbanística, por ejemplo.

l) Se rehabilita la noción del trabajo como arte.

m) De este concepto se parte para la revalorización artística de la maquinaria, con respecto a sus formas, su función y las características de sus productos. Es así como por primera vez, en la estética moderna, el mundo de la máquina, relegado por el capitalismo burgués al utilitarismo, afirma no sólo su potencia, sino además, su significación creadora humana a través de la interpretación artística.

n) La apreciación de la tecnología debe ser considerada en esta estética bajo otro aspecto más, su influencia en la creación y difusión artística masiva, que permite llevar a todos y por todo el arte. Ello da como consecuencia una praxis artística que permite la accesibilidad del goce y la creación artística a todos.

El anarquismo rural en Andalucía

 En los años 1880, el movimiento anarquista se desarrollaba también en el campo andaluz con características bien diferentes. Es importante notar que esta manifestación sólo era ligeramente anarquista, con raíces más sociales (aun religiosas) que políticas. De hecho, la mayoría de los campesinos estaba acostumbrada a llamar su programa de reforma social «el comunismo libertario». Hasta esta época, la región andaluz había mantenido un sistema social básicamente feudal con los índices de analfabetismo más altos del continente europeo, propietarios ausentes que dominaban la tierra con la aprobación de la iglesia y una población pobre y abyecta. El anarquismo aquí--o «la idea», como lo identificaban «los apóstoles» que diseminaban varios aspectos de la ideología--se desarrollaba enfrente de la cuestión de la reforma agraria y para ofrecer un desafío a la introducción de programas económicas más relacionadas con el capitalismo. Aún más, como nos indica el etnógrafo Julian Pitt-Rivers, la estructura social andaluz fomentaba la atracción que el anarquismo ejercía sobre la gente rural:

 "The concept of the pueblo
 asthe unique political unit was so deeply imbedded in the outlook of the peasants that it became a cornerstonein the Anarchist policy. The Anarchists sought, in fact, not to break this political monopoly, but rather to become empowered with it and to eliminate the governing class [los propietarios ausentes y líderes politicos de los centros urbanos]..." (17).

Además, cuando las primeras indicaciones de la radicalización de los obreros se aparecían en los años 1840, el gobierno inauguró en 1844 un sistema de vigilancia muy injusto y discriminatorio a los proletariados: la Guardia Civil. Típicamente, esta Guardia Civil sacaba el control en un pueblo, y a través de la cooperación de los propietarios y la práctica del caciquismo, llegaba a dominar a los obreros en mayor medida. Sin embargo, la presencia de la Guardia aumentaba inadvertidamente el descontento del pueblo más por sus tácticas torpes que su caciquismo. "A force apart, increasingly detested, the Guardia became easily unnerved and trigger-happy, escalating minor protests into riots and riots into insurrections. Whatever support the revolutionary groups could not mobilize with their literature and oratory, the Guardia gained for them with their carbines" (Bookchin 95).

El movimiento andaluz se culminó en el episodio de la Mano Negra (1882-84)--un nombre bien siniestro inventado por la policia de Jerez de la Frontera. Supuestamente, la Mano Negra era una sociedad secreta de asesinos ácratas que intentaba matar a los ricos y a otras personas que no estaban de acuerdo con su ideología. En realidad, la Mano Negra fue una excusa por los propietarios y sus siguientes para aplastar la mera asociación de obreros en el nombre del orden social hacia el bandolerismo. En 1882 y 1883, cada crimen fue atribuido a esta organización secreta, y el progreso publicitado de varios juicios producía miedo y odio en las clases burguesas en todo el país (Kaplan 129). A veces, la prensa sugería que esta conspiración utilizaba la complicidad de la gente decente de los centros urbanos y algunos traidores de los obreros.





.



Tomado de: Lida, Clara E. Anarquismo y revolución en España del XIX. Madrid: Siglo XXI de España editores, S.A., 1972, página 263

Lo claro es que la invención de la Mano Negra efectivamente aplastó la radicalización rural por algunos años, aunque no se acabó completamente. Por ejemplo, una revuelta muy grande ocurrió en Jerez de la Frontera en enero de 1892; sin embargo, según muchos testigos, la manifestación no demostraba mucha organización ni dirección y las autoridades les aplastaron a los obreros muy fácilmente (esta revuelta ineficaz ha sido retratada memorablemente por Vicente Blasco Ibáñez en su novela, La Bodega). También, en 1932 una insurrección pequeña guiada por un viejo anarquista llamado Seisdedos estalló en el pueblito Casas Viejas. Este pueblito, cerca de Jerez de la Frontera, fue el escenario de una matanza pesadillesca por la parte de las autoridades en la cual más de quince personas--incluyendo niños--fueron ametralladas.




Casas Viejas, Represión de una insurrección rural anarquista

 Un escándalonacional siguió. Murray Bookchin escribe que el caso de Casas Viejas "crystallized all the frustrations, resentments, and barbarities that finally caused the government to resign nine months later" (247).

Más información Andalucía y el anarquismo (1868-1936)

El movimiento obrero y sus orígenes en Andalucía


1 comentario:

  1. Muy buen trabajo. Estoy intentando estudiar historia sin pasar por la Universidad (pq no puedo pagarla básicamente, o eso o me voy a Cuba) y el anarquismo cada vez me interesa mas.
    En especial después de leer a George Orwell y sobretodo HOMENAJE A CATALUÑA, me dí cuenta de cuan distorsionada estaba mi visón. Básicamente se nos ha enseñado en Cataluña ( y esto viene tb de licenciados en historia de 30 años de edad) que los anarquistas eran unos asesinos y ladrones, causa de fusilamientos, y que el pobre Lluis Companys hizo lo que pudo por mantener "el oasis catalán". Cuando leí la versión tan distinta del "verano de la anarquía" que pinta Orwell, y de los Hechos de Mayo, atribuyendoselo a Companys, así cómo la persecucion a los del POUM, cárceles subterraneas incluso a brigadistas internacionales ... Me dí cuenta de que no sabía nada, y que ya puedo empezar otra vez.

    ResponderEliminar